El barrio de los Doctores -y en particular sus comerciantes- ha sido de los más perjudicados por la con-fusión hospitalaria. Quienes han planificado y gobernado esta ciudad desde los años 90 se han preocupado mucho de que las grandes superficies comerciales, sobre todo el Nevada, tuvieran una posición privilegiada generando áreas de oportunidad de uso comercial cercanas a las grandes infraestructuras que han beneficiado a las fortunas más importantes y, de paso, a quienes en algunos casos han mamado de la corrupción vinculada a las recalificaciones, a las obras y a las licencias.

Sin embargo, en esta acumulación por desposesión, tal y como la define David Harvey, la lista de damnificados es larga: comerciantes que han sufrido pérdidas, cierres y embargos; quienes trabajaban en el comercio local, que han sufrido reducción de salarios y precariedad en los pequeños comercios que a duras penas subsisten; las personas despedidas o que han perdido su negocio que sufren, si cabe, una mayor precariedad en las grandes superficies donde ha tenido la oportunidad de trabajar un porcentaje mínimo de ellas; comerciantes y vecinos de los barrios donde se desmantela la infraestructura hospitalaria y de los barrios abandonados o rodeados de infraestructuras que sirven a otros, como ocurre con la Chana y el ferrocarril. Y así podríamos seguir hasta terminar la página… aunque al final todas las personas que vivimos en Granada sufrimos las desigualdades que se crean en estos procesos y la congestión que producen en las mismas infraestructuras que utilizan de reclamo.

Ya es hora de que todas las Administraciones se pongan manos a la obra para mejorar nuestros barrios. El tejido comercial es una pieza fundamental de la calidad urbana, por lo que es urgente tomar medidas que faciliten la accesibilidad y el espacio peatonal, por ejemplo con lo que se ha llamado “centros comerciales abiertos”. Es necesario fomentar una ciudad con altos niveles de complejidad, donde se mezclen usos y funciones en el mismo espacio, es decir, necesitamos barrios donde encontremos fácilmente lugares de ocio, residencia, comercios y servicios públicos o privados, de tal manera que no debamos trasladarnos a largas distancias o a las grandes superficies para resolver nuestras necesidades cotidianas.

Además, es fundamental fomentar el consumo local y el comercio de cercanía con campañas de marketing y comunicación, y finalmente es clave que todas las personas que vivimos en Granada seamos conscientes de que comprar en las tiendas de nuestro barrio (y a poder ser productos locales o al menos regionales) es generar economía local y también es mejorar las condiciones de nuestra propia ciudad. Tengámoslo en cuenta cuando vayamos a consumir.

Artículo publicado en Granada Hoy el 22 de diciembre de 2016